Desde Cadereyta hasta la Casa Blanca
Imagínate lo
siguiente: imagínate a un niño de 13 años; esperando en un autobús con su mamá
y sus hermanos. Él sostiene un folleto verde con su nombre impreso; es un
momento de mucha anticipación, de muchos nervios. Éste es el momento que
cambiará su vida para siempre, el momento en que el agente de aduanas leerá su nombre en el pasaporte para que éste niño
pueda inmigrar a los Estados Unidos. Diez años después y ese joven se encuentra
esperando, en línea. La anticipación sigue, los nervios al 100%. Ahora la
familia de este niño no esta con él, ellos se encuentran en las gradas listos
con globos y pancartas. “¡Felicidades, Luis!” Este joven llega al frente de la
línea, le da el papel con su nombre a la persona en el podio y ella lo lee
usando el micrófono. Éste fue el momento exacto cuando el joven se graduó de
una de las universidades más prestigiosas de todo el mundo.
Desde agosto del 2014 deje de simplemente
ser “Luis”. Fue un poco difícil de adaptarme a este cambio tan interesante por
el cual tuve que pasar. Gracias a todos mis esfuerzos y el apoyo de familiares
y amigos, el día de hoy se encuentra una hoja de papel colgada en la pared de
la sala de mis padres, la cual avala que soy “Licenciado Juárez”. El 15 de Mayo
del 2014 me gradué de la prestigiosa Universidad de Texas en Austin con mi
licenciatura en Aprendizaje y Desarrollo Aplicado con concentración en
Educación Bilingüe; en otras palabras, estudié para ser maestro bilingüe a
nivel primario. Esta aventura no fue fácil. Muchas veces me sentí como aquel
aventurero que salió de la isla de Ítaca en su odisea que parecía nunca acabar.
Afortunadamente, mi odisea pausó en una nota muy positiva y ahora soy maestro
bilingüe en la bonita ciudad de Dallas, Texas.
Nací en Cadereyta Jiménez, Nuevo León, un
municipio espiguero que se encuentra 30 minutos al éste del centro de
Monterrey. Comúnmente se nos conoce como “los lócos” de Cadereyta. Este es un
lugar muy bonito del cual tengo muchos gratos recuerdo. Viví ahí desde que nací
en el ’91 hasta que nos vinimos al norte en el 2004. Mi padre y madre siempre nos
dieron lo que estaba a su alcance. Ellos nos criaron de una manera muy humilde
y estoy muy agradecido por haber hecho eso. La manera en que vivíamos nuestra
vida cotidiana me formo de la manera que soy el día de hoy. Mi padre trabajo
por muchos años en la refinería de “PEMEX”. El trabajaba por contrato en
diferentes departamentos, nunca llego a tener lo que todo trabajador petrolero
desea, la planta. Esto fue una de las razones por la cual llegaron a la
decisión de inmigrar a los Estados Unidos. Mi madre fue ama de casa y se dedicó
a criarnos y a darnos lo que necesitábamos a mis hermanos y a mi. Ella siempre
estuvo ahí, lista para lo que fuera. Año tras año pasaba y nosotros seguíamos
en Cadereyta, en esa rutina de la cual no podíamos salir. No fue hasta Julio
del 2004 cuando vinimos de vacaciones a Dallas donde se encontraba toda la
familia de mi madre. Me imagino que mi padre había encontrado trabajo acá que
pagaba mucho mejor de lo que ganaba en México – o por lo menos algo mas estable
del cual el podía depender. Cuando llegó el tiempo de regresar a México solo
regresamos cuatro de nosotros, mi padre se había quedado en los Estados Unidos
para trabajar. Agosto llego y nosotros entramos a la escuela. Yo entré a mi
segundo grado de secundaria en la conocida escuela Emilio Rodríguez Cortez,
donde no te perdonaban si ibas sin un buen corte de cabello o sin los zapatos
boleados a la perfección. Recuerdo los días de escuela lluviosos donde la calle
de tierra afuera de mi casa se convertía en un mar de lodo. El ingenio de mi
madre ayudó mucho en esos días; nos poníamos bolsas de plástico sobre los
zapatos y las atábamos a la altura del tobillo para protegerlos del lodo.
Octubre llego y mi padre no podía seguir
sólo en Dallas. Aunque estaba viviendo con mi abuela, la mamá de mi mamá, el no
soportaba que nosotros estuviéramos en Cadereyta lejos de él. Cada semana nos
mandaba remesas para comprar la despensa pero el nos quería a su lado. Recuerdo
el día que llegamos a los Estados Unidos como si fuese sido ayer. Se sintió muy
bien estar todos juntos de nuevo, y comenzamos una nueva vida en este país.
Cursé la escuela secundaria del 2004 al 2006, y la escuela preparatoria del
2006 al 2010. Estos años fueron cruciales para el desarrollo de mi segundo
idioma. Fue por el esfuerzo de varios maestros que se tomaron el tiempo para preocuparse
por mi y para asegurarse que yo fuera exitoso. En el 2010 fue cuando llegue a
graduarme de la preparatoria W. T. White en Dallas, Texas. Ése mismo año, me inscribí
en la Universidad de Texas en Austin, la escuela la cual yo soñaba en atender.
Me encantó que tan grande era y la diversidad de su gente; cuando la visité
supe inmediatamente que yo quería estudiar en esa Universidad. Fue un gran
logro ser un “Longhorn”. Aunque yo me quería superar como persona, diariamente
me recordaba que esto la hacia por mi familia, por mis padres que sacrificaron
su vida en México por darnos una mejor vida a mis hermanos y a mi. Cuando me
sentía vencido, mis padres siempre fueron mi inspiración para seguir adelante.
Un par de días antes de empezar mi primer
clase en la Universidad de Texas, me di cuenta la realidad de lo que es el ser
indocumentado. Yo no sabia que era un estudiante “especial” en esta
universidad. No fue hasta cuando me estaba registrando para mis clases cuando me di cuenta que la
universidad me cobraba como estudiante internacional, los cuales pagan tres
veces mas que un residente tejano. Aquí fue cuando mi odisea comenzó en este
nuevo país. Fue entonces cuando cada vez que caminaba sentía la etiqueta sobre
mi cabeza que decía “indocumentado”. Pude arreglar esto, solo tuve que ir a la
oficina internacional, firmar unos papeles legales, y tuve la oportunidad de
pagar mi colegiatura como residente tejano, aunque fuese indocumentado. Fue en
este entonces cuando me involucré en el concilio local de LULAC en la
Universidad de Texas. Me atrajo la misión del grupo y el trabajo que hacían en
la comunidad; ahí fue también donde encontré un grupo de amigos en los que pude
confiar y donde conocí a personas que estaban en mi situación. LULAC me ayudo a
crecer mi red de amigos y conocidos; crecí profesionalmente y adquirí destrezas
que me ayudan hasta el día de hoy.
![]() |
| Delivering education speech at the opening of the Texas 83rd legislative session. Austin, Texas. |
![]() |
| LULAC District VII Convention - Executive Board. Austin, Texas. |
A mitad de mi carrera universitaria, (15
de Junio de 2012, para ser exactos), recibí una llamada de un querido amigo
mío y ella me informó de algo que cambió mi vida, de nuevo.
"Barack Obama es la
firma de una ley ejecutiva que dará un estatus temporal protegida para jóvenes
indocumentados que llegaron a Estados Unidos antes de 15 de junio de 2007. La
aplicación es $ 465 dólares. Usted será capaz de recibir un número de seguro
social y ser "documentada" - El dijo.
Recuerdo el momento y lugar, cuando
recibí las noticias. Fue alrededor de las 9:00 de la mañana y yo estaba
manejando mi bicicleta a una casa de empeño en East Riverside en Austin, Texas.
Estaba en mi camino a empeñar mi anillo de graduación de la escuela
preparatoria para comprar alimentos para la semana. Sin palabras, me quedé allí
sin saber qué decir, procesando lo que ella me había dicho y pensando:
"Ahora soy capaz de
trabajar legalmente en este país, ahora soy capaz de ser un maestro".
Después de treinta segundos de silencio, no
pude contener mi emoción. Le dije gracias y le expliqué cuánto iba a cambiar mi
vida y después de colgar, inmediatamente llamé a mis padres. Estaban
emocionados y no podían creer lo que estaba sucediendo. Seis meses más tarde,
tuve mi propia tarjeta de seguro social, licencia de conducir, y mi primer
trabajo. En Mayo del 2014, acabe finalmente con mi carrera universitaria y me
gradué con mi licenciatura avalándome como educador bilingüe.
Diez años después de mi llegada a los
Estados Unidos y me encontraba esperando para caminar a lo largo del escenario
en una de las universidades más prestigiosas del país. Obtuve una Licenciatura
en Ciencias en Aprendizaje Aplicado y Desarrollo y yo estaba en mi camino a la
enseñanza de quinto grado de Matemáticas bilingüe y la Ciencia en la escuela
primaria William Lipscomb en Dallas, Texas, en el mismo distrito del que me
había graduado.
Ahora me encuentro disfrutando de mi
primer verano tras haber acabado mi primer año como maestro bilingüe. Me
encuentro esperando a que sea el 24 de Julio para hacer mi visita a la Casa
Blanca en Washington, D.C. Mientras reflexiono sobre la odisea por la que he
pasado, y esta nueva oportunidad, me viene mucha felicidad, gratitud, y
humildad. Seré parte de un evento que hará honor a maestros indocumentados y yo
seré uno de los maestros seleccionados para recibir este honor. Me han invitado
a que comparta mi experiencia como persona indocumentada en mi travesía hacia
una carrera en educación publica y platicar sobre mis contribuciones a mi
comunidad. Este es un gran honor que debo a mis padres, mis hermanos, mis
maestros, amigos, y a cualquier otra persona que me ha ayudado a través de mi
odisea. Noten que esta odisea no ha acabado, solamente a pausado y le doy la
bienvenida a lo que siga en ésta.



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